El asombroso Mauricio y sus roedores sabios

Terry Pratchett
Traducción de Javier Calvo
Revisión de Manu Viciano
DeBolsillo

Los protagonistas de El asombroso Mauricio y sus roedores sabios son ni más ni menos que un gato, unas cuantas ratas y un chico que toca la flauta. Y es que unas ratas de Ank-Morpork se comieron la basura de la Universidad Invisible y de repente se transformaron en seres conscientes: aprendieron a hablar, leer y escribir y se dieron cuenta de lo que significa ser consciente de tu propia existencia.

Esto es lo que le sugiero —dijo—. Finja usted que las ratas pueden pensar, y yo le prometo que fingiré que los humanos también (p.270).

Mauricio, un gato callejero bastante perillán, también se ha transformado y junto con las ratas emprende una aventura… en forma de estafa. Mauricio es la mente pensante de este grupo y, como gato que es, no tarda en sacar provecho de su nueva condición. Un día se le ocurre que podrían ir de pueblo en pueblo, y simular que hay una plaga de ratas. Y allá que se van gato, ratas y un chico con cara de tonto, Keith, que será el supuesto flautista que salve a los pueblos que vayan visitando de la repentina y extraña plaga de ratas que asola sus despensas. Continue reading “El asombroso Mauricio y sus roedores sabios”

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Thief of time, de Terry Pratchett

O la mejor historia de amor jamás escrita. Literalmente.

Thief of time es el último libro de la serie sobre la Muerte y el vigésimo sexto en la saga general que conforma el Mundodisco. Y, como bien indica su nombre, hay un ladrón que roba el tiempo y la lía parda.

Antes que nada: no haré spoilers de este libro, pero puede que alguno caiga si no habéis avanzado mucho en la saga de la Muerte. My bad, pero no puedo reseñarlo como es debido sin nombrar ciertos elementos.

Despegamos… Continue reading Thief of time, de Terry Pratchett”

Perillán, de Sir Terry Pratchett

De cómo Fantascy publicó Dodger, del Maestro,
y míster Manu Viciano la tradujo a la lengua de Cervantes

Terry Pratchett define su novela como «Esto es una fantasía histórica, y desde luego no una novela histórica». Ambientada en el primer tercio del reinado de la reina Victoria, en Perillán no hay magia. El Mundodisco queda, por tanto, a millones de años luz. ¡Pero que no cunda el pánico! Perillán destila Pratchett por todos los poros de sus páginas.

Estamos en Londres (un Londres de verdad, de piedra y humo), los perros no hablan, no hay magos orondos en ninguna universidad ni brujas montadas precariamente en escobas. Pero sí que nos encontramos con un protagonista carismático, secundarios de buen ver (psicológicamente hablando), calles llenas de personalidad (y de pobreza y suciedad) y aventuras muy educadas. Y todo ello regado con una buena dosis de historia londinense que harán las delicias de quien esté interesado en este aspecto del país británico.

Perillán_Fábulas_estelares2Antes de empezar la reseña per se, me gustaría recomendar encarecidamente a todo buen lector que pase por estas estrellas fabulantes que acompañe la lectura de Perillán con otra de un autor de nuestra tierra: Historias de Londres, de Enric González. El lector descubrirá partes de la historia victoriana que aparecen en Perillán y, como conocimientos adicionales que nunca vienen mal, verá su relación con aspectos del Londres actual. En mi caso, leí ambas obras a la vez por casualidad; la recopilación de relatos biográficos de Enric González me ayudó a entender más el contexto en el que se mueve Perillán: los periódicos de Fleet Street, el alcantarilleo, el príncipe Alberto, Mayhew…

Había algunas luces artificiales, aunque no demasiadas, al precio que estaban las velas. Esas eran las galaxias de Londres: alguna estrella despistada y de vez en cuando un candil en una ventana, desperdiciando parte de su sebo en la ingrata calle. Cuando se veía una vela en la ventana a aquella hora de la noche, significaba que algún pobre desgraciado acababa de morir o que otro pobre desgraciado acababa de nacer.

Perillán, página 209

A lo que vamos: Perillán es un muchacho avispado, de esos que se han criado en la calle (pero en la calle de las barriadas de Londres, donde o espabilas, o desapareces Támesis abajo) y en las alcantarillas (lugar altamente recomendable para los turistas, dónde va a parar). Todo el mundo conoce al bueno de Perillán y todo el mundo sabe que Perillán es de los suyos, de los que ni traiciona ni defrauda. Se puede contar con él si se tienen un par de favores a mano. Pero un buen día de tormenta, Perillán se ve envuelto en un feo asunto: en plena calle, un par de matones persiguen a una muchacha, y Perillán saca todo su honor de pillastre para salvarla de ese par de rufianes.

A partir de ahí Perillán conoce a Charlie Dickens, Henry Mayhew, Sweeney Todd y… a muchos personajes de la época muy ilustres, pero para eso tendréis que leer hasta el final. Porque yo no voy a hablaros del argumento, sino de lo genial que, pese a mis reparos, me ha parecido esta obra.

Desde el principio me costó llevar un buen ritmo de lectura con Perillán. Ya me pasó con otra obra de Pratchett, Nación, que… bueno, ahí está, con el marcapáginas señalando la misma página desde hace meses. En ocasiones me resulta rarísimo leer obras de Pratchett que no estén ambientadas en el Mundodisco, pues parece que Pratchett abandona todo lo que caracteriza a esta gran saga (como la novela coral o esos personajes secundarios memorables) y se decanta por otros elementos más convencionales. Pero Perillán tiene un algo que es maravilloso y que, después de empecinarme en leer y leer, creo que ya he descubierto: el Mundodisco traspasa fronteras, galaxias y tortugas y queda reflejado en Perillán.

No solo en esa ciudad enorme, llena de pillastres, suciedad, gente de bien y de mal… Ankh-Morpock siempre ha sido así, y siempre he creído que estaba basada en Londres (eruditos de Pratchett, ¿alguien lo confirma o refuta?), sino también en los personajes. Una sombra de Vimes por aquí, un poco de Yaya por allá… Las escenas más genialísimas son aquellas en las que Perillán se hace pasar por una vieja que a mí me recuerda muy mucho a una mezcla de Yaya y Tata.

Y es que Perillán es mucho Perillán. Y Solomon es mucho Solomon. Y aunque sí que hay personajes secundarios muy grandes (como Charlie o la señorita Ángela), para mí no alcanzan la profundidad de otros habitantes del Disco. Quizás esto solo sea cosa mía; opiniones discordantes, venid a mí. Lo mismo me pasa con la trama en general, pues me parece que le ha faltado un poco de acción e intensidad hacia el final (¿a quién no le gusta una buena persecución?) y un trote un poco más ágil desde la mitad.

Pero como bien he dicho, Perillán es Pratchett en esencia pura. Abundan las críticas mordaces, las frases elaboradas llenas de risotadas, ese ritmo de sin prisa pero sin pausa que te va sumergiendo en la historia, hasta que llega un punto en el que te das cuenta de que has caído de lleno en la alcantarilla y Perillán te ha encandilado perdidamente.

—¿Yo estoy oprimido?

—¿Tú? No de ningún modo que puedas percibir, amigo mío, ni tampoco oprimes a los demás, que es un buen estado en el que hallarse, pero yo en tu lugar no pensaría demasiado en política, que solo trae enfermedades.

Perillán, página 230

Perillán, para mí y en definitiva, es una novela de siete y medio, recomendable para cualquier amante de Pratchett que quiera probar algo suyo diferente, sin que perder su esencia de vista. Recomendable para quien quiera ver una labor de traducción bien hecha aun cuando el original seguro que se las traía. Recomendable para quien sienta una fascinación desmesurada por Londres, por su historia, por sus calles grises y sus gentes educadas entre las cuales, de vez en cuando, se puede distinguir el correteo veloz de un perillán.

Reseñas fugaces de marzo

En marzo (fallas que arderán, primavera que la sangre altera) leí diez libros, superé una sequía lectora y reseñé cuatro. Los elegidos fueron…

  • La verdad, de Terry Pratchett. Traducción de Javier Calvo.
  • El expreso de Tokio, de Seicho Matsumoto. Traducción de Marina Bornas.
  • Coraline, de Neil Gaiman. Traducción de Raquel Vázquez Ramil (reseña).
  • La momia, de Anne Rice. Traducción de Luis Soldevila Ribelles.
  • Marianela, de Benito Pérez Galdós
  • The princess bride, de William Goldman.
  • El fin de la eternidad, de Isaac Asimov. Traducción de Fritz Sengespeck (reseña para Otium).
  • The most magnificent thing, de Ahsley Spires.
  • The night the stars went out, de Suz Hugues.
  • Do not bring your dragon to the library, de Julie Gassman.

Estos tres últimos los tenéis reseñados en Three books for children with a lot of imaginationSon libritos en inglés con dragones, aliens y perros, perfectos para niños que no paran de imaginar historias.

Así que me quedan 5 libros por reseñar. ¡Empecemos!

-Collage

La verdad
Terry Pratchett

Traducción de Javier Calvo
Edición de DeBolsillo

En esta vigesimoquinta novela del Mundodisco, Terry Pratchett relata cómo se inventó el periodismo en Ankh-Morpork. Aunque no pertenece a ninguna de las grandes sagas (magos, brujas, guardias, Muerte), veremos apariciones estelares de esos grandes conocidos nuestros: el cabo Nobby Nobbs, Colon, Sam Vimes, Zanahoria, Vetinari (que ojalá hubiera aparecido más)… Pero el protagonista es William De Worde, un exnoble que prefiere vivir honradamente a partir de un trabajo estable y no de las rentas de su padre. Por casualidades de la vida, de repente se ve al mando del primer periódico de Ankh-Morpork, que será el centro de muchas intrigas políticas y sociales.

En Night Watch, novela posterior a esta, ya tuve la ocasión de leer un poco sobre The Ankh-Morpork Times. La verdad no será una de mis preferidas del Mundodisco, porque al principio el protagonista me parecía bastante soso (de eso que decimos que tiene horchata en las venas). Al final, sin embargo, sacó la cazalla y me hizo cambiar de opinión. Además, ¡aparecía mi querido Vimes! Aunque era un Vimes visto desde una perspectiva distinta. Acostumbrada a ver de cerca al capitán en la saga de las guardias, aquí me resultó curioso cómo el narrador muestra la opinión que tiene De Worde del capitán. Los lectores conocemos qué pasa por la mente de Sam Vimes, cómo actúa y cuáles son sus objetivos, pero el resto de Ankh-Morpork solo ve un hombre duro de roer y que aplica sus propias leyes.

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Instrucciones de uso para leer La verdad: la parodia de los orígenes del periodismo moderno puede provocar ganas de conocer más acerca de la historia real y de crear titulares propios.

El expreso de Tokio
Seicho Matsumoto

Traducción de Marina Bornas
Edición de Libros del Asteroide

A principios de año iba yo buscando recomendaciones de literatura japonesa. Vi una reseña de El expreso de Tokio en El peso del aire y me llamó mucho la atención que fuera policíaca. Me gustaron dos cosas de esta obra. La primera es que refleja la cultura japonesa de mediados del siglo XX: el trato entre personas de distinta clase social y género, cómo es la vida cotidiana o la relaciones de pareja. Todo esto es secundario, pues la obra se centra en la investigación de unas muertes muy curiosas, hecho número dos que me gustó. Conoceremos las indagaciones que van haciendo los investigadores sobre el suicidio de una pareja. El autor no nos oculta nada, ni las pistas que se descubren ni el razonamiento de los policías. Así, el lector tiene a su alcance los elementos necesarios para resolver el por qué de esas muertes. Y eso, para mí, siempre es un punto a favor.

Cómo tomar El expreso de Tokio: con un mapa de Japón al lado, una libreta para ir apuntando las pistas (y los horarios de los trenes) y un ánimo introspectivo e investigador.

Marianela
Benito Pérez Galdós

Alianza editorial

Ay, la Nela, lo que me hizo sufrir. Esta novelita de apenas 250 páginas destaca por sus personajes bien caracterizados, las descripciones llenas de vida y una protagonista tan desdichada que es imposible no desear un final feliz. Me gustó que el paisaje fuera minero (tierra dura, ambiente lleno de polvo, fatiga, personas hoscas) y no la típica llanura bucólica poblada de campesinos.

No es una novela aburrida, aunque ciertos pasajes se puedan hacer pesados por las reflexiones sobre los temas candentes en la época. Me encantaron los títulos de los capítulos: te condicionaban para pensar una cosa, pero resulta que luego podía pasar otra totalmente distinta.

Aquí podéis leer las reseñas que han hecho otros miembros del club Pickwick.

Precauciones a la hora de leer Marianela: despacio, con calma, saboreando la prosa de Galdós y los sentimientos que la narración nos provoca. Coja pañuelos.

The princess bride
William Goldman

Bloomsbury Publishing

Este libro lo comentamos en el club de lectura de fantasía y ciencia ficción de la Casa del Libro hace poco. Me resultó curioso que muchos coincidieran en que la historia de amor entre los dos protagonistas, Westley y Buttercup, fuera absurda y simplona, al igual que las personalidades de los dos enamorados.

Pero creo que nadie pensó que, si era absurda, es porque en realidad se trata de una parodia del típico cuento de hadas. Chico fuerte y valeroso salva a chica hermosa. Se enamoran perdidamente sin saber nada el uno del otro. Punto. En The princess bride ocurre lo mismo. Westley es el hombre perfecto:inteligente, fuerte, buen espadachín, inmune contra el veneno más fuerte… Buttercup se encuentra entre las mujeres más hermosas del mundo, pero es terca y un poco simple, para qué nos vamos a engañar. La historia de amor es bonita, y ahí se queda. Porque no se puede decir mucho más de una historia de amor cuyo principal fundamento es el amor (y digo yo, al cabo de unos años, ¿en qué se sustenta el amor?). La gracia y el valor de la obra residen en los secundarios, Fezzik e Íñigo Montoya, en las aventuras que corren unos y otros y en la originalidad de la narración. Goldman ha aprovechado el tópico del manuscrito encontrado. Afirma que ese libro, escrito por un tal Morgenstern, existe, y que él simplemente le ha ahorrado al lector las partes más aburridas sobre la historia y las costumbres de Florin (país ficticio). Hay incisos del propio (supuesto) Morgenstern y de Goldman, en calidad de editor. Y te ríes, aunque puedan ser un tanto pesados en ocasiones (he aquí lo que os decía hace poco).

Si vas buscando una historia de amor como la que vemos en la película, coge otro libro. Aquí no hay nada de eso. Hay sátira, ironía y unos personajes secundarios que valen su peso en oro. Para mí, Westley y Buttercup ya se pueden ir buscando un consejero matrimonial.

Precauciones a la hora de tomar The princess bride: déjese de cuentos de hadas y de historias de amor perfectas y vaya a buscar su espada.

La momia
Anne Rice

Traducción de Luis Soldevila Ribelles
Ediciones B

Hace tiempo que quería leer algo de Anne Rice, por mera curiosidad. Fue un éxito de ventas y a día de hoy se siguen vendiendo novelas suyas. Pero como no me gustan nada los vampiros (ni los clásicos ni los nuevos), me decanté por La momia, que ha resultado ser la segunda deslectura del año.

No me esperaba una gran obra, ni mucho menos, pero lo que peor me supo es que se podrían haber aprovechado un montón de temas que salieron y que ahí se quedaron, como meros espectadores de una trama romanticoide llena de sinsentidos. Vamos, que la historia prometía y al final se quedó en nada: una momia resucita, se convierte en el tío más sexy del planeta y se enamora de una chica.

Os pongo un ejemplo de lo que podría haber sido y no fue:

  • Maldición: se supone que la tumba de Ramsés está maldita. De hecho, muere una persona, y podríamos pensar que la maldición es verdadera, PERO NO.
  • Choque entre culturas: estamos a principios del siglo XX. Los británicos siguen en Egipto como colonizadores. Es una buena oportunidad para mostrar cómo es la convivencia entre invasor e invadidos, o para reflexionar sobre esa cultura subyugada, víctima de los saqueadores de tesoros, por ejemplo. Pero NO PASARÁ.
  • Choque entre leguas. Más de lo mismo. Todo el mundo parece hablar un inglés perfecto. Incluso Ramsés, que se ha pasado más de dos milenios durmiendo, aprende inglés ENSEGUIDA.
  • Choque temporal. Nada, nada. Pronto se acostumbra Ramsés al nuevo mundo y todo le parece interesante.
  • La inmortalidad. Bueno, vale, esta la acepto. Se aprovecha más o menos bien.
  • Escenas de sexo. LO PEOR. Dos personajes están en plena faena y de repente la chica suelta: «Derriba la puerta, la puerta de mi virginidad. Ábrela. Soy tuya para siempre». Muy creíble todo.
  • ¿Miedo? ¿Dónde? Lo que más miedo daba era el sopor que amenazaba con apoderarse de mí cada dos por tres.

Mi reseña en Goodreads obtuvo una estrellita, y porque había que poner algo. Como esta es solo mi humilde opinión, os dejo la reseña de Un rincón para soñar, a quien sí que le ha gustado La momia.

El fin de la eternidad
Isaac Asimov

Traducción de Fritz Sengespeck
Ediciones Orbis

¿Conocéis el caso de alguna novela que parecía normal y, de repente, en las últimas páginas, pasa algo que hace que se convierta en una genialidad? Si no os viene a la mente ninguna, leed El fin de la eternidad. Poco hablaré de esta ahora mismo, porque en Otium saldrá pronto una reseña mía sobre esta obra de Isaac Asimov.

Pero un consejo: leedla, leedla aunque os parezca que el protagonista tiene crisis paranoicas injustificadas o aunque al principio os perdáis un poco (un poco, ¡solo un poco!, luego os sentiréis en la Eternidad como un eterno más) con ese universo tan genial (recalco: genialísimo) de viajes en el tiempo, cambios de realidades, intrigas y misterios y traiciones y muchas cosas más.

Modificación: aquí tenéis la reseña para la revista Otium.

Cómo tomar El fin de la eternidad: en dosis altas y muy frecuentes.

Y hasta aquí las reseñas fugaces del mes de febrero. ¿Habéis leído alguna? De esta lista, ¿tenéis alguna pendiente? ¡Contádmelo más abajo!