Who Fears Death, de Nnedi Okorafor

Me pregunto si alguna vez veré este libro traducido al español, porque quiero, deseo, que todos sintáis lo que yo ahora mismo estoy viviendo. No le voy a hacer justicia al libro con esta reseña. Me disculpo de antemano.

Who Fears Death es la primera obra de Nnedi Okorafor, escritora norteamericana de ascendencia nigeriana, que vivo y sufro en mis propias carnes. Vivir porque es lo que nos espera: seguimos los pasos vitales de Onyesonwu antes incluso de su nacimiento. Sufrir porque su existencia no será fácil: es una hechicera Ewu muy cabezota con un destino nada halagüeño. Continue reading “Who Fears Death, de Nnedi Okorafor”

El asombroso Mauricio y sus roedores sabios

Terry Pratchett
Traducción de Javier Calvo
Revisión de Manu Viciano
DeBolsillo

Los protagonistas de El asombroso Mauricio y sus roedores sabios son ni más ni menos que un gato, unas cuantas ratas y un chico que toca la flauta. Y es que unas ratas de Ank-Morpork se comieron la basura de la Universidad Invisible y de repente se transformaron en seres conscientes: aprendieron a hablar, leer y escribir y se dieron cuenta de lo que significa ser consciente de tu propia existencia.

Esto es lo que le sugiero —dijo—. Finja usted que las ratas pueden pensar, y yo le prometo que fingiré que los humanos también (p.270).

Mauricio, un gato callejero bastante perillán, también se ha transformado y junto con las ratas emprende una aventura… en forma de estafa. Mauricio es la mente pensante de este grupo y, como gato que es, no tarda en sacar provecho de su nueva condición. Un día se le ocurre que podrían ir de pueblo en pueblo, y simular que hay una plaga de ratas. Y allá que se van gato, ratas y un chico con cara de tonto, Keith, que será el supuesto flautista que salve a los pueblos que vayan visitando de la repentina y extraña plaga de ratas que asola sus despensas. Continue reading “El asombroso Mauricio y sus roedores sabios”

Reseñas fugaces: tres lecturas de #LeoAutorasOct

Las reseñas fugaces son opiniones breves, ideales para leer en unos minutos. Aquí he recopilado tres obras totalmente distintas entre ellas, pero con un denominador en común: todas las he leído siguiendo la iniciativa #LeoAutorasOct (si aún no sabéis lo que es, pinchad aquí). Tres libros escritos por mujeres que se encuadran en tres géneros literarios radicalmente distintos: la novela epistolar, la ciencia ficción y el relato de aventuras.

Si seguís leyendo, descubriréis a tres grandes autoras. Continue reading “Reseñas fugaces: tres lecturas de #LeoAutorasOct”

#LeoAutorasOct: dos autoras fantásticas

Aunque el mes elegido para leer autoras es octubre, yo, como mucha otra gente, decidí empezar en septiembre, porque sabía que no me iba a dar tiempo a leer todo lo que había en La Pila. El otro día estuve contando los autores y autoras que llevo leídos en 2016 y las cifras no podían ser más dispares: la parte de nombres masculinos contaba con 15 escritores más que la parte con nombres femeninos. ¿Mi objetivo? Leer al menos a 10 autoras nuevas más antes de que termine el año.

Esta semana he leído a dos autoras a las que no había catado antes: Diana Wynne Jones y Susana Vallejo. Continue reading “#LeoAutorasOct: dos autoras fantásticas”

Thief of time, de Terry Pratchett

O la mejor historia de amor jamás escrita. Literalmente.

Thief of time es el último libro de la serie sobre la Muerte y el vigésimo sexto en la saga general que conforma el Mundodisco. Y, como bien indica su nombre, hay un ladrón que roba el tiempo y la lía parda.

Antes que nada: no haré spoilers de este libro, pero puede que alguno caiga si no habéis avanzado mucho en la saga de la Muerte. My bad, pero no puedo reseñarlo como es debido sin nombrar ciertos elementos.

Despegamos… Continue reading Thief of time, de Terry Pratchett”

Perillán, de Sir Terry Pratchett

De cómo Fantascy publicó Dodger, del Maestro,
y míster Manu Viciano la tradujo a la lengua de Cervantes

Terry Pratchett define su novela como «Esto es una fantasía histórica, y desde luego no una novela histórica». Ambientada en el primer tercio del reinado de la reina Victoria, en Perillán no hay magia. El Mundodisco queda, por tanto, a millones de años luz. ¡Pero que no cunda el pánico! Perillán destila Pratchett por todos los poros de sus páginas.

Estamos en Londres (un Londres de verdad, de piedra y humo), los perros no hablan, no hay magos orondos en ninguna universidad ni brujas montadas precariamente en escobas. Pero sí que nos encontramos con un protagonista carismático, secundarios de buen ver (psicológicamente hablando), calles llenas de personalidad (y de pobreza y suciedad) y aventuras muy educadas. Y todo ello regado con una buena dosis de historia londinense que harán las delicias de quien esté interesado en este aspecto del país británico.

Perillán_Fábulas_estelares2Antes de empezar la reseña per se, me gustaría recomendar encarecidamente a todo buen lector que pase por estas estrellas fabulantes que acompañe la lectura de Perillán con otra de un autor de nuestra tierra: Historias de Londres, de Enric González. El lector descubrirá partes de la historia victoriana que aparecen en Perillán y, como conocimientos adicionales que nunca vienen mal, verá su relación con aspectos del Londres actual. En mi caso, leí ambas obras a la vez por casualidad; la recopilación de relatos biográficos de Enric González me ayudó a entender más el contexto en el que se mueve Perillán: los periódicos de Fleet Street, el alcantarilleo, el príncipe Alberto, Mayhew…

Había algunas luces artificiales, aunque no demasiadas, al precio que estaban las velas. Esas eran las galaxias de Londres: alguna estrella despistada y de vez en cuando un candil en una ventana, desperdiciando parte de su sebo en la ingrata calle. Cuando se veía una vela en la ventana a aquella hora de la noche, significaba que algún pobre desgraciado acababa de morir o que otro pobre desgraciado acababa de nacer.

Perillán, página 209

A lo que vamos: Perillán es un muchacho avispado, de esos que se han criado en la calle (pero en la calle de las barriadas de Londres, donde o espabilas, o desapareces Támesis abajo) y en las alcantarillas (lugar altamente recomendable para los turistas, dónde va a parar). Todo el mundo conoce al bueno de Perillán y todo el mundo sabe que Perillán es de los suyos, de los que ni traiciona ni defrauda. Se puede contar con él si se tienen un par de favores a mano. Pero un buen día de tormenta, Perillán se ve envuelto en un feo asunto: en plena calle, un par de matones persiguen a una muchacha, y Perillán saca todo su honor de pillastre para salvarla de ese par de rufianes.

A partir de ahí Perillán conoce a Charlie Dickens, Henry Mayhew, Sweeney Todd y… a muchos personajes de la época muy ilustres, pero para eso tendréis que leer hasta el final. Porque yo no voy a hablaros del argumento, sino de lo genial que, pese a mis reparos, me ha parecido esta obra.

Desde el principio me costó llevar un buen ritmo de lectura con Perillán. Ya me pasó con otra obra de Pratchett, Nación, que… bueno, ahí está, con el marcapáginas señalando la misma página desde hace meses. En ocasiones me resulta rarísimo leer obras de Pratchett que no estén ambientadas en el Mundodisco, pues parece que Pratchett abandona todo lo que caracteriza a esta gran saga (como la novela coral o esos personajes secundarios memorables) y se decanta por otros elementos más convencionales. Pero Perillán tiene un algo que es maravilloso y que, después de empecinarme en leer y leer, creo que ya he descubierto: el Mundodisco traspasa fronteras, galaxias y tortugas y queda reflejado en Perillán.

No solo en esa ciudad enorme, llena de pillastres, suciedad, gente de bien y de mal… Ankh-Morpock siempre ha sido así, y siempre he creído que estaba basada en Londres (eruditos de Pratchett, ¿alguien lo confirma o refuta?), sino también en los personajes. Una sombra de Vimes por aquí, un poco de Yaya por allá… Las escenas más genialísimas son aquellas en las que Perillán se hace pasar por una vieja que a mí me recuerda muy mucho a una mezcla de Yaya y Tata.

Y es que Perillán es mucho Perillán. Y Solomon es mucho Solomon. Y aunque sí que hay personajes secundarios muy grandes (como Charlie o la señorita Ángela), para mí no alcanzan la profundidad de otros habitantes del Disco. Quizás esto solo sea cosa mía; opiniones discordantes, venid a mí. Lo mismo me pasa con la trama en general, pues me parece que le ha faltado un poco de acción e intensidad hacia el final (¿a quién no le gusta una buena persecución?) y un trote un poco más ágil desde la mitad.

Pero como bien he dicho, Perillán es Pratchett en esencia pura. Abundan las críticas mordaces, las frases elaboradas llenas de risotadas, ese ritmo de sin prisa pero sin pausa que te va sumergiendo en la historia, hasta que llega un punto en el que te das cuenta de que has caído de lleno en la alcantarilla y Perillán te ha encandilado perdidamente.

—¿Yo estoy oprimido?

—¿Tú? No de ningún modo que puedas percibir, amigo mío, ni tampoco oprimes a los demás, que es un buen estado en el que hallarse, pero yo en tu lugar no pensaría demasiado en política, que solo trae enfermedades.

Perillán, página 230

Perillán, para mí y en definitiva, es una novela de siete y medio, recomendable para cualquier amante de Pratchett que quiera probar algo suyo diferente, sin que perder su esencia de vista. Recomendable para quien quiera ver una labor de traducción bien hecha aun cuando el original seguro que se las traía. Recomendable para quien sienta una fascinación desmesurada por Londres, por su historia, por sus calles grises y sus gentes educadas entre las cuales, de vez en cuando, se puede distinguir el correteo veloz de un perillán.