Arcadia, de Iain Pears

Traducción de María José Díez Pérez.
Espasa Editorial.

Cuando las buenas gentes del Reto 10×10 me propusieron participar en una nueva edición, me apunté de cabeza. Compartir tus opiniones sobre una lectura me parece un lujo, y más si el libro en cuestión te encanta.

Pero el caso es que Arcadia ni me ha encantado, ni he podido acabarlo.

Al principio, todo bien: tenía unas críticas excelentes en Goodreads, la mezcla de géneros literarios era, cuanto menos, curiosa, el título me llamaba muchísimo la atención y la portada de la edición de Espasa me encantaba. Sí que es verdad que, cuando leo por obligación (aunque en este caso me ofrecí voluntaria cual tributo muriéndose de hambre), me cuesta un poco más ponerme a leer. Pero aparté esta pequeña reticencia de mi mente en cuanto inicié la lectura.

Lo que siguió después del principio tampoco estuvo nada mal. Escenas bucólicas en un mundo llamado Anterwold, un poco de metaliteratura (ya sabéis: un escritor está escribiendo el capítulo que acabas de leer, aunque luego resulta que lo que acabas de leer podría ser real…), un viejo profesor en el ocaso de su vida con ganas de convertirse en el nuevo Tolkien (de quien, por cierto, era muy amigo), una niña tan simpática como curiosa que corretea por un pueblo rural inglés… Y entonces llegó el primer «pero…» a la obra de Iain Pears. Aunque ya estaba bajo aviso, el salto a un futuro incierto con científicos un tanto peculiares y un problema gordo entre manos no me llamó nada la atención. Prefería volver a la Inglaterra de la década de los 60 y a Anterwold. Además, cada vez se fueron sucediendo con más asiduidad capítulos en épocas extrañas con personajes relacionados tanto con el pasado como con el futuro. Que sí, que ya sabía lo de los cambios espaciotemporales, pero eso no quita que la forma de contarlo y los personajes fueran poco atractivos para mí.

Arcadia - Fabulas-estelares
La recomendación de Félix J. Palma en la portada no podría ser menos acertada. Yo lo cambiaría por: pajas espaciotemporales con poca base científica.

Para que os hagáis una idea: yo no me trago que una científica a la que le han extirpado todas las emociones y que se chuta estimulantes para trabajar hable igual que una adolescente de 15 años de la Inglaterra rural del siglo XX. Que le pongas más tacos a una no crea a un personaje con voz y personalidad propia. Esa voz, que encima está en primera persona, debería resonar con fuerza y encandilarnos en cada frase.

En Arcadia hay distintas tramas interconectadas. No me paré a contarlas, pues las reseñas de mis compañeros (incluidas al final de la reseña) son más detalladas en este aspecto. El caso es que cada capítulo se adscribe a una trama y todas forman un entramado complejo y, para mí, carente de interés. En sí, cada trama tiene poco o ningún misterio. La tensión se centra en ver cómo acabará todo el embrollo de personajes que pululan de aquí para allá, no en las migajas que conforman ese todo. A veces terminaba un capítulo y me quedaba igual, ya que no me había aportado mucha más información y mis ganas de seguir leyendo más páginas habían mermado.

El libro me perdió definitivamente cuando Angela, la científica del futuro que ha inventado una máquina para viajar en el tiempo, creó otro cachivache capaz de recrear mundos imaginados. Lo colocó al lado de la casa de Tolkien para que se nutriera de sus ideas y fantasías, pero como la magia de los magos no hacía más que entorpecerlo todo, quitó todas las razas y solo quedaron piedras y una civilización que fue capaz de prosperar. O eso creo. Fue el último capítulo que leí y no he vuelto a pensar en el libro hasta que los otros reteros empezaron a sacar reseñas.

Pero ¡voy a destacar algo bueno! Como buena fanática de Pratchett que se precie, me encanta el humor inglés. Pears no le llega ni a la pezuña del cuarto elefante que sustenta el Mundodisco, pero el caso es que esas pullitas dichas como quien no quiere la cosa a mí me encantan. Os dejo un párrafo en el que habla de C.S. Lewis como muestra y despedida de esta mi reseña.

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Reseñas del resto de reteros:

Boy with letters
Torre de Babel
La Caverna Literaria
A través de otro espejo
Telaraña de libros
Book eater
Capítulo 26
Lectura directa
A doble altura

Harry Potter and the Cursed Child

Han pasado 22 años desde la Batalla de Hogwarts y los hijos de Harry, Ginny, Ron, Hermione y Draco han crecido y asisten al colegio de magia y hechicería más famoso del mundo. Albus Potter, el protagonista de Harry Potter and the Cursed Child, tiene que lidiar con la fama de su padre y su incapacidad para estar a la misma altura.

Bien, a partir de aquí empiezo a destripar sin piedad la obra de teatro. Si no la habéis leído y queréis seguir siendo vírgenes en lo que a su lectura se refiere, dejad de leer esta entrada y echadle un vistazo a esta iniciativa que haremos en octubre.

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Empecemos. Sigue leyendo “Harry Potter and the Cursed Child”