Mujeres y maravillas: un prólogo

Mujeres y maravillas es una pequeña antología de relatos de ciencia ficción escrita exclusivamente por mujeres. La editora, Pamela Sargent, escritora de cifi también, quiso demostrar que las mujeres contribuimos a este género literario en el que dominan, más de lo normal, los hombres. Las razones de esta predominancia se analizan en el extenso y detallado prólogo que antecede a los 13 relatos. Pamela traza asimismo un pequeño recorrido de los orígenes y del desarrollo de la ciencia ficción desde el siglo XIX hasta su actualidad (en 1974 se publicó la antología, por lo que aún quedaría mucha historia por contar).

La edición en español data de 1977 y cuenta con Manuela Díez como traductora. De hecho, el único hombre que ha colaborado en esta antología es Carlo Frabetti, quien se excusa rápidamente para dejar paso a lo que de verdad importa: las mujeres. Toma la palabra Pamela, como ya he dicho, en el extenso prólogo del cual se podría subrayar hasta el último punto. Y es que, nada más empezar, el problema salta a la vista: hay muchísimas mujeres que escriben ciencia ficción desde hace décadas. Entonces ¿por qué no he oído hablar de ellas?

Nuestra intención con proyectos como Adopta una autora, La Nave Invisible o el mes de leer exclusivamente a mujeres, denominado #LeoAutorasOct, no es recalcar la superioridad literaria de las mujeres en contraposición con los hombres. No. Lo que pretendemos es darles más visibilidad, que se publiquen más autoras, tanto originales en español como traducidas, que lleguen más a las estanterías, que la gente hable más de ellas. A lo largo de los meses que llevamos de iniciativas y campañas, hemos podido comprobar que muchos esto no lo entienden. Y eso es lo que Pamela Sargent pretende demostrar con su prólogo: que las mujeres tenemos un hueco en todas las esferas de la sociedad, que estamos ahí. Pero, simplemente, no queréis vernos.

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En el caso que nos atañe, la ciencia ficción, tiene sus orígenes en una mujer: Mary Shelley, pero con ella no terminó la tradición de escribir sobre monstruos y terrores nocturnos. Rhoda Broughton, recién aterrizada en España gracias a la editorial Huso, también fue una pionera de este género. Pero, en un mundo donde los hombres predominan, no era extraño que las mujeres intentaran hacerse hueco copiando su estilo lleno de violencia y acción, o que más de una escondiera su condición de mujer bajo un seudónimo y unas iniciales.

Pero lo que Shelley y Broughton empezaron no cayó en saco roto. He aquí muchas autoras que deberían sonarnos y que, sin embargo, solo conocemos a una pequeña parte de ellas: C.L. Moore, Leigh Brackett, Wilmar Shiras, Ann Warren Griffith, Mildred Clingerman, Margaret St. Clair, Andre Norton, Hilary Bailey, Josephine Saxton, Phyllis Gotlieb, Joanna Russ, Carol Emshwiller, Kit Reed, Sonya Dorman, Pamela Zoline, Ursula K. Le Guin, Vonda N McIntyre, Ruth Berman, Chelsea Quinn Yarbro, Raylyn Moore, Lisa Tuttle, Grania Davis, Joan Bernott, Suzette Haden Eigin, Carol Carr, Doris Piserchia, Lin Nielson, Maggie Nadler, Phyllis MacLennan, Suzy McKee Charnas.

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En su prólogo, Sargent también habla de la evolución de la mujer como personaje. En muchas novelas escritas por hombres, las mujeres son meros instrumentos narrativos, pues el autor las usa para explicar cosas al lector, o sirven de complemento amoroso para el protagonista masculino. Incluso en aquellas donde las mujeres son fuertes, dominantes y han creado una sociedad matriarcal, se tiende a hacer que las mujeres recapaciten y vuelvan «al redil». Quieren, al fin, llevar una vida tranquila y familiar después de tantas aventuras. Pero así solo se perpetúa en la literatura el papel clásico de la mujer como madre y ama de casa. No es algo nuevo, ni rompedor, ni siquiera coherente. ¿Cuántas veces hemos leído las aventuras perpetuadas ad infinitum protagonizadas por un hombre? Y, por el contrario, ¿cuántas veces hemos leído que un hombre abandonara su vida de correrías y se quedara en casa cuidando a los niños?

Pamela Sargent termina su prólogo con una apología a la ciencia ficción y a la mujer como motor de cambio.

Si comienza a haber más mujeres que se interesen por la ciencia ficción y en las ideas científicas y futurológicas que implica, los editores tendrán interés en publicar y los escritores en escribir novelas que exploren tales ideas desde diferentes perspectivas. Si, por el contrario, editores y escritores sacan más provecho de los viejos estereotipos y tienen pocas razones para creer que los lectores desean otra cosa, las mujeres seguirán siendo personajes de segunda categoría, y los roles familiares y los prejuicios en general formarán parte de esta literatura. Solo los escritores y editores más comprometidos correrán el riesgo de escribir y publicar obras más interesantes.
Nos corresponde a nosotras, tanto a las escritoras como a las lectoras, comenzar a explorar lo no familiar, interesarnos por la ciencia y la futurología y ofrecer un pensamiento serio de lo que somos y lo que nos gustaría ser.

Me he tomado la libertad de cambiar el género del último párrafo, pues estaba en masculino neutro y me da a mí que es una proposición directa a todas las mujeres, escritoras, lectoras, traductoras, correctoras y editoras, que nos incita al cambio, a no escondernos cuando nos gusta (o no nos gusta) una obra de ciencia ficción, cuando queremos ver más novelas escritas por mujeres. Recordemos que el prólogo y la antología vieron la luz en 1974. Han pasado 43 años y me da a mí que exigir tener el mismo reconocimiento en la literatura sigue hoy en día más vigente que nunca.

En las próximas entradas os hablaré de mis relatos favoritos de esta antología. Mientras tanto, si la curiosidad os puede, podéis leer la completísima reseña que escribió Omaira.

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5 thoughts on “Mujeres y maravillas: un prólogo

  1. Una entrada brutal Carla!! Ya conocía el libro por nuestra querida Omaira, que lo reseñó el año pasado y me quedé muy flipada porque, como tú bien sabes, yo en el género soy una pequeña iniciada y salvo algunos títulos (Mary, Verne o Wells, y mira la mayoría hombres), no he leído mucho más.
    Es cierto que dentro del género he tocado más las distopías (Orwell y demás) pero obviamente mujeres pocas, precisamente por la invisibilidad existente!!y este libro me llamó por eso, así que como buena alumna tomo nota y espero no tardar mucho en darle caña! xD (además ahí está mi Margaret Atwood para ponerme las pilas jijijij)
    Un besote bonica!!!!

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  2. Me encantaría leer este libro. La ciencia ficción es mi género favorito. He leído a varios hombres, y en las librerías a la única que veo es a Ursula L. Guin (que ya tengo en la mira) pero de ahí nada más.
    Un abrazo<3

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  3. Está apuntando en mi wishlist desde que subiste capturas del prólogo por twitter. Me ha llamado muchísimo la atención 🙂 Pasaba por aquí para dar las gracias, porque los tuits (y el artículo) me han servido de inspiración para un artículo sobre desigualdad de género en el aula de secundaria ^^ n.

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  4. Buena entrada. Si que creo que más en nuestro país si cabe las autoras han pasado más desapercibidas, aunque creo, y esto es solo valoración personal, que va a cambiar. No sé si es cosa de las iniciativas como #Adoptaunaautora o La nave invisible, pero cada vez empieza a resonar más títulos, y yo la verdad que me alegro mucho. No es algo que me obsesione, pero es de agradecer poder contar con títulos emblemáticos que no han sido traídos por el hecho de ser mujeres. Un abrazo^^

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