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La inquilina de Wildfell Hall

Anne Brontë
Traducción de Waldo Leirós
Alba Editorial
[Lectura para #LeoAutorasOct]

Wildfell Hall es una gran casona deshabitada, hasta que un día su propietario, el señor Lawrence, la alquila a una misteriosa inquilina, la señora Graham, que vive con una vieja criada y su hijo. Los rumores no tardan en propagarse entre los vecinos de la zona. ¿Quién es esa viuda? ¿Por qué vive sola? ¿De dónde viene? ¿Con quién estaba casada? Gilbert Markham, un joven decidido a desenamorarse de la traviesa Eliza, traba amistad con esta misteriosa mujer. Entre ellos crecerá tal confianza que la joven viuda le rebelará su oscuro pasado.

Es imposible comentar La inquilina de Wildfell Hall sin nombrar lo que más destaca en la obra de la más joven de las hermanas Brontë: los personajes, hechos con tal crudeza y realidad que más de una vez querrás zurrarles. También es imposible hacer esta reseña en profundidad sin hacer spoilers, pero tranquilos: esto no está escrito por Branderson; aquí la tensión y la acción son de otro tipo y prometo no destripar el final ni los elementos más interesantes. Lo que revelaré, porque no me lo puedo callar, son rasgos del carácter de los personajes y algunas lindezas que sueltan a lo largo de la obra.

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Vamos a ponerlo en grande:

Los personajes de La inquilina de Wildfell Hall

He aquí que esta es una obra con dos narradores en primera persona. Imaginaos un bocata: el pan sería el señor Markham y el condimento, Helen Graham/Huntingdon. El pan es seco, acapara gran parte del espacio que debería pertenecer al condimento, el cual apreciamos más gracias a la aridez del pan (creo que me merezco un antipremio por hacer la metáfora más absurda de la historia de Fábulas estelares). Vamos, que la trama se desarrolla en tres grandes bloques: el primero y el último están narrados desde el punto de vista de Markham, en forma de cartas a su cuñado, y el del medio pertenece al diario personal de Helen.

El señor Markham es caprichoso, cascarrabias, tiquismiquis, atosigador y un acosador en ciernes. Para que os hagáis una idea, se dedica a controlar las ideas y venidas de la señora Graham para cruzarse con ella «por accidente», se enfada si esta no le hace caso y la censura si no acepta sus cumplidos u ofrecimientos. Si alguien no le cae bien, carece de atractivo o de sentimiento para él. Allana la casa de la señora Graham porque ansía verla a horas intempestivas y agrede físicamente a un hombre porque, tras haber escuchado una conversación privada durante su allanamiento, se cree que aquel mantiene una relación amorosa con Helen. Y claro, eso no puede permitirlo porque, aunque él no le ha confesado su amor siquiera, está secretamente enamorado de ella.

Menudo personaje, ¿eh? Pues este es el narrador al empezar la novela. Pero me armé de paciencia y me resigné a seguir adelante, porque la historia de la señora Graham me intrigaba de verdad. Cuando esta decide desvelar su historia a Markham, el narrador cambia y conocemos la historia desde la perspectiva de la mismísima Helen y  nos presentan al mayor impresentable de la literatura victoriana: Arthur Huntingdon, su marido.

Arthur es el mismo otra vez, tan vigoroso y atolondrado, tan inconstante como siempre, y tan impaciente y difícil de entretener como un niño mal criado, y casi igual de malicioso también, sobre todo cuando el tiempo lluvioso le obliga a quedarse en casa. Me gustaría que tuviera algo que hacer, alguna ocupación útil, o profesión, o empleo, algo en que ocupar su cabeza o sus manos durante unas horas al día (p. 267).

El señor Huntingdon es un maltratador hecho y derecho. Durante su noviazgo con Helen parecía un angelito que no había matado a una mosca en su vida, pero nada más casarse con ella sus acciones ya apuntan maneras: la pone celosa contándole sus juergas con los amigos y las aventuras que mantuvo con otras mujeres, la amenaza con dejar de quererla, se burla de ella constantemente…

[Arthur] Y si alguna vez le presto atención a otra, puedes perdonarlo muy bien, porque esos juegos son fugaces como un relámpago, mientras que mi amor por ti arde constantemente y para siempre como el sol. Pequeña tirana exagerada… (p. 277).

Y Helen lo acepta y justifica el comportamiento de su marido con la excusa de que lo quiere con locura, ya que solo es un pequeño defecto que, con amor y tiempo, se solucionará.

Estoy tan decidida a amarle, tan ansiosa por excusar sus errores, que continuamente estoy insistiendo en ellos y esforzándome por paliar el más disoluto de sus principios, o la peor de sus costumbres, hasta familiarizarme con el vicio y convertirme casi en un cómplice de sus pecados (p. 309).

Helen es la persona más buena que te pueden echar en cara. Perdona, disculpa y justifica a su marido ante los demás, incluso cuando claramente él ha traicionado su amor y su matrimonio. Incluso cuando él la degrada a lo más bajo, ella sigue a su lado. Cansada, harta, maltrecha psicológicamente, sí, pero al pie del cañón, casada con él, incluso cuando le dedica las siguientes palabras:

¿Mi esposa? ¿Qué esposa? Yo no tengo esposa —repuso Huntingdon, levantando inocentemente la vista de su vaso—; y si la tengo, fíjense, caballeros, en tanto la valor que cualquiera de ustedes que quiera encapricharse de ella puede quedársela y todos contentos (p. 415).

La situación de Helen no es única. Su amiga Milicent vive de forma similar: degradada, sumisa, débil, sin voz. Su marido le echa toda la culpa, porque:

Sé positivamente que a veces la maltrato cuando he bebido demasiado, pero no puedo evitarlo, porque ella nunca se queja, ni en el momento ni después. Supongo que no le importa (p. 340).

Entiendo que esta es otra época totalmente distinta a la que vivimos ahora, aunque en muchos sentidos hay cosas que no han cambiado. Pero en otras obras que he leído de esta época, el marido por lo menos profesaba respeto a su mujer, aunque esta fuera tratada como un objeto que mantener dentro de casa para que no se rompiese de lo frágil que era. Pero Huntingdon nunca ha respetado a su mujer, y yo me sigo preguntando por qué coño se casó con ella.

Es un libro muy intenso que deja huella. Yo le he gritado mucho, me he quedado a cuadros y casi me tiro de los pelos en más de una ocasión. Es algo totalmente distinto a lo que llevo leído de Jane Austen hasta ahora, e incluso al Jane Eyre de su hermana. Por todo lo que me ha hecho sentir, sufrir, reflexionar y curiosear se gana un puesto importante en mi escala de libros favoritos. Eso sí, ahora me apetecen lecturas más ligeritas. Para que luego digan que los clásicos son aburridos.

Esta edición de Alba incluye una nota de la autora para la segunda edición, en la que explica su intención a la hora de escribir la obra y deja entrever algunas críticas que recibió cuando esta se publicó por primera vez. Pero sobre todo me gustaría destacar el siguiente aporte:

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Para saber más sobre las tres hermanas Brontë, recomiendo este artículo de Ángeles Caso, en el que resume brevemente la vida de las escritoras. También podréis encontrar la ficha de Anne Brontë en Leemos autoras. Si has leído la obra y quieres aportar tu opinión o reseña, dímelo en los comentarios y la incluiré.

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12 comentarios sobre “La inquilina de Wildfell Hall

  1. Es un libro que indigna, pero estaba escrito con el propósito de dar a conocer el comportamiento de matrimonios de puertas hacia dentro. Creo que hasta fue censurado, porque claro, no todo era maravillosamente perfecto. La verdad es que los dos personajes masculinos se pueden dar la mano, aunque las intenciones de uno sean más nobles que la del otro. Aún así uf, escopetazo y al rio xD Helen es demasiado buena, casi tonta, pero es lo que le han enseñado a lo largo de su vida y eso que tiene buenos consejeros a su lado. Después de terminar el libro vi la adaptación y es mucho peor verlo que leerlo, sobre todo porque sí que hay un poco de maltrato físico >.<

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    1. Mmh… Lo de la adaptación me da que pensar. Parece que el maltrato no es tal si no hay un componente físico, y no tiene por qué. Huntingdon es un maltratador aun sin haberle puesto la mano encima a Helen.
      Y sí, Helen se pasa de buena, pero por suerte acaba “bien”. Yo habría preferido que tuviera su propia vida y triunfara como artista, pero eran otros tiempos… Y no me hables de Markham; me costó terminarlo porque, tras leer el punto de vista de Helen, ese señor era un grano en el culo. xDD
      He disfrutado mucho de la novela, con indignación incluida. Gracias a todos los que me la recomendasteis. ^^

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  2. Una reseña fabulosa, es uno de mis libros favoritos. Es tanta la indignación que sentí leyéndolo, la cantidad de sentimientos que despierta a lo largo de la lectura, es imposible no sentir empatía por Helen y odiar a Huntingdon. Ella quería mostrar el lado no amable, lo que nunca se cuenta del matrimonio. Una verdadera pena que por las críticas la obra no fuese tan bien valorada como la de sus hermanas, pero en fin, eso pasa cuando tocas verdades poco populares.

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    1. Me ha sorprendido mucho; la verdad es que me esperaba algo tipo Jane Eyre y para nada. Ya tengo ganas de leer Agnes Grey, pues también parece que muestra ese lado poco bonito de la realidad.
      A nadie le gusta oír cosas feas, pero no por ello dejan de ser menos ciertas. Anne es mi nueva heroína por contar una historia de amor real y no un cuento de hadas.

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  3. A mi esta novela me fascinó y está ahí ahí con Jane Eyre, porque me parece muy interesante. Las críticas que recibió ya dicen mucho de la novela y de lo que significó para la época y la verdad es que la historia que cuenta Anne Brontë marca un montón. A mi me pasó al contrario, no solo no quería leer algo menos denso, sino que tenía muchas ganas de leer Agnes Grey. Sin embargo, no lo encuentro por ningún lado 😦
    Muy buen principio para el #LeoAutorasOct 😀

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  4. Hola 🙂 Aunque siempre me han despertado cierta curiosidad autoras como Anne Brontë o Jane Eyre, reconozco que nunca he leído nada, y que cuando me iba a poner me daba cierta pereza. Puede que me guste, puede que no, no lo sé. Los argumentos siempre me recuerdan a comedias románticas o de enredos (mi guilty pleasure) con cierto punto interesante, pero no sé si esto me gustará más en forma audiovisual o en formato lector. Habrá que probar, por que el tema de los personajes lo he visto muchas veces, y eso puede ser interesante de leer. Ya veremos si me animo 🙂

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    1. A ver si algún día te animas a leer clásicos victorianos 🙂 Yo he empezado este año y la verdad es que me he llevado sorpresas muy buenas, como ha sido en el caso de este libro de Anne Brontë. Eso sí, si tienes dudas o te da pereza, empieza por otro más cortito y/o barato. Jane Eyre y los de Austen son más culebrón que este, pero no consiguieron encenderme la sangre como lo ha hecho Anne. Espero leer pronto su otra obra, que tiene pinta de ir a gustarme mucho también. 🙂
      Un saludo y gracias, como siempre. ^^

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