De ratones y niñas: Coraline

Neil Gaiman.
Traducción de Raquel Vázquez Ramil.
Editorial Salamandra (2003).

Mi reto no escrito de este año y de muchos es devorar todas las obras que mis escritores favoritos hayan escrito hasta ahora. Neil Gaiman es uno de los eternos pendientes, así que este año me hice con tres de sus obras, entre ellas, Coraline, cuento del que sabía muy poco y del que esperaba mucho.
Más de una vez lo he dicho: la brevedad, para mí, ha de resultar en intensidad: la narración, los personajes, la ambientación… Todo tiene que ser breve pero intenso. Y ese es uno de mis prejuicios más imperdonables. Me dejo llevar por un dato nimio que no tiene por qué significar nada.

En el caso de Coraline, las ganas anticipadas que sentía pudieron conmigo: era un libro de Gaiman, era breve y sería intenso. Esto último, debo reconocerlo, lo fue. Es un no parar, una aventura detrás de otra, y no se hace aburrido para nada. Pero sí que me sentí un tanto decepcionada, y ahora sabréis por qué.
Por si os lo estabais preguntando: no voy a destriparos el libro y sí, vi la película después de leerlo.

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Al día siguiente de mudarse de casa, Coraline explora las catorce puertas de su nuevo hogar. Trece se pueden abrir con normalidad, pero la decimocuarta está cerrada y tapiada. Cuando por fin consigue abrirla, Coraline se encuentra con un pasadizo secreto que la conduce a otra casa tan parecida a la suya que resulta escalofriante. Sin embargo, hay ciertas diferencias que llaman su atención: la comida es más rica, los juguetes son tan desconocidos como maravillosos y, sobre todo, hay otra madre y otro padre que quieren que Coraline se quede con ellos, se convierta en su hija y no se marche nunca.

La ambientación

En las obras de Gaiman el lector encontrará muchos elementos en común. Por ejemplo, en Neverwhere Stardust había un mercado muy importante para la trama y la ambientación. Los ratones y las ratas son un elemento indispensable de sus historias, las cuales nos transmiten la sensación de estar dentro de un sueño. No es raro preguntarse si lo que leemos y el personaje experimenta es fruto de la imaginación de su subconsciente o es real.
En Coraline, el sueño idílico descrito en la sinopsis se torna más bien pesadilla. Con un ambiente oscuro y unas imágenes perturbadoras, nos recuerdan al monstruo de nuestra niñez que se escondía debajo de la cama.

Los personajes

No hay duda: los personajes es lo que más destacaría de este cuento. Coraline, valiente y aventurera, y el gato, seguro de sí mismo e independiente, pero capaz de sentir miedo cuando no controla la situación. La relación entre Coraline y sus padres es muy real y actual: mudanza, cambio de aires, padres demasiado ocupados para hacer caso a una hija que no para quieta… Y una niña que aprende a vivir consigo misma y a entretenerse sola, algo que, por desgracia, la llevará a vivir la peor pesadilla que jamás haya vivido. O soñado.

La trama

Si bien no os voy a desvelar mucho más, sí que me gustaría destacar el final de Coraline, donde la protagonista demuestra lo que vale. Además, hay una moraleja, aunque pasa un tanto desapercibida: tener todo lo que deseamos no siempre es bueno, lección acertada tanto para niños como para más adultos.
Y, hablando de niños, no creo que el libro sea una lectura indicada para los más pequeños. Aunque claro, os habla una miedica hasta la médula. Niños valientes: leedlo. Niños menos valientes: leedlo cuando crezcáis diez centímetros más.

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La película

Aprecié más el libro después de ver la película. Como en toda adaptación cinematográfica hecha a partir de un libro, cambian cosas: los personajes van y vienen, se añaden escenas, etc. Pero me dolió que cambiaran el final de Coraline. Aunque el cambio pueda parecer significante, para mí fue decisivo. En el libro, Coraline se las apaña sola. En la película la ayuda Wybie, un personaje inventado para la gran pantalla. ¿Era necesario? ¿Por qué la niña no puede apañárselas sola? ¿Por qué le hace falta una ayuda masculina para salir airosa? Quizás esté siendo un poco radical, pero no es más que mi opinión.
Por otra parte, aunque sea una película de animación, no la aconsejo para los niños de la casa. Si el libro ya tenía imágenes un tanto perturbadoras, la película no hace sino exagerarlas.

Recapitulemos: la expectación ha hecho que el libro me decepcionara bastante, porque me esperaba más. Pero lo recomiendo sin lugar a dudas: es una lectura entretenida y la ambientación oscura está muy bien conseguida, al igual que los personajes. La edición de la Editorial Salamandra es muy curiosa, con ilustraciones de Dave McKean. En Goodreads le puse 3 estrellas, pero subo a tres y media después de ver la película (que se merece un escaso dos).
Y vosotros, ¿habéis leído Coraline? ¿No estáis de acuerdo con la opinión de Fábulas estelares? Podéis comentar más abajo. ¡Felices lecturas!

Otras reseñas de Coraline:
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2 thoughts on “De ratones y niñas: Coraline

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